viernes, 12 de octubre de 2007

MASAJE SALUDABLE

¿Por qué un masaje?
No esperes a que el dolor sea casi insoportable. Cuando tu cuerpo desea sentirse bien, deberías permitirte un masaje. Los masajes favorecen la irrigación sanguínea de los músculos y del tejido conjuntivo, mejoran la absorción de oxigeno, estimulan todos los órganos y activan la relajación física y mental.


Beneficios y efectos del masaje
Sistema nervioso: El masaje actúa sobre los nervios periféricos haciendo mas rápida la regeneración celular del tejido que inervan.

Circulación sanguínea: El masaje provoca una mayor rapidez en la circulación sanguínea e incluso la obligamos a pasar por zonas que por diferentes causas, su paso es deficiente. Tanto a nivel venoso como arterial, el masaje favorece la circulación.

Circulación linfática: (Sistema natural de limpieza). El masaje provoca una mayor fuerza en su recorrido que es mucho más lento que el sanguíneo, estimulando la función de los ganglios linfáticos y favoreciendo el arrastre de las toxinas.

Tejido muscular: El masaje aumenta su vascularización y eleva su temperatura. Al amasar una porción muscular, obligamos a vaciar de sangre la zona que estamos tratando y en el momento que soltamos la masa muscular, entra sangre nueva, oxigenando, nutriéndolo de tal manera que impide o disminuye su distrofia. También con el masaje disminuye en gran manera, la sensación de cansancio que pueda tener el paciente, mejorando su capacidad deportiva, su capacidad de trabajo, etc..

Tejido óseo: El masaje no tiene una acción directa sobre el hueso, pero si en todo lo que le rodea, le cubre, y le ayuda. Por ejemplo, en una fractura la recuperación es mucho más rápida evitando tejidos cicatrizantes de mala calidad y evitando posibles adherencias.

Tejido adiposo: El tejido adiposo y mas específicamente en la celulitis, el masaje complementado con una alimentación adecuada dirigida por un médico especialista y un plan de ejercicio físico actuará de forma muy positiva en los depósitos de grasa que como gotas se sitúan en el centro de la célula.

Piel: La piel se nutre, aumenta su irrigación sanguínea y favorece notablemente la caída de las células muertas y la eliminación del sebo producido por las glándulas sebáceas. De esta forma, la sangre además de nutrir mejor los tejidos y acelerar el recambio de sus células, consigue que la piel transpire más libremente a través de sus poros desobstruidos.

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