D e viaje al " XXVII Maratón Ciudad de Sevilla ", salí el sábado por la mañana, después de levantarme a las 7 horas y no parar de atiborrar-me de Hidratos, cogí por primera vez el AVE, medio de transporte ligero que disfruté como un niño. Miraba por la ventana y pensaba: -este es de los míos, corriendo como el viento... acompañado de mi música pasé un rato agradable. Dejé el equipaje en el Hotel Macarena, muy bonito y acogedor. Me puse en contacto con mi compi Paco que me esperaba en la Isla Mágica, con los regalos (pantalón corto, camiseta técnica, etc...) y mi dorsal/chips. Saludé al resto del grupo: Carlos, Javier y mujeres... El ambiente fantástico, pille una bandeja y ha disfrutar de unos macarrones con muy buena pinta, hasta se podía repetir. Me vi gordo, jejeje... Esperaba que algún Bloguero me conociera y me saludase, aunque yo, miraba a muchos, pero no estaba seguro si era ...
Hola Jaime,cuanta verdad hay en esa frase,cada maraton es un mundo,mucha preparacion pero cualquier pequeña cosa se hace enorme en los ultimos kilometros,yo soy el menos apropiado para hablar ya que solo he corrido una,pero te digo lo que me cuentan,un saludo.
ResponderEliminarGRACIAS JAIME EN NOMBRE DE LOS FONDISTAS DE MÓSTOLES. ESPERAMOS QUE EL AÑO QUE VIENE PUEDAS TU TAMBIEN CORRER EN SEVILLA Y SENTIR ESE " ALGO ESPECIAL QUE TIENE SU GENTE..."
ResponderEliminarUN SALUDO
PACO PASTOR
ES POCAS PALABRAS, SE DEFINE TODO, ESPERO YO ENCONTRARME ESE SENTIMIENTO EN EL PROXIMO MAPOMA, JAIME SEGURO QUE VAS A NUEVA YORK, SEGURO.
ResponderEliminarUN SALUDO JAIME